Blog
  • Inicio /
  • Blog /
  • La princesa Cristina de Noruega en Covarrubias

La princesa Cristina de Noruega en Covarrubias

09/11/2023

Desde Guías Turísticos. Descubrir Burgos te proponemos visitar la localidad de Covarrubias y descubrir con nosotros la curiosa historia de la princesa Cristina de Noruega. Para más información sobre visitas guiadas pincha aquí o contacta en el teléfono +34 649 785 940 

La localidad de Covarrubias, en Burgos, pasa por ser una de las más bonitas de España. Son innumerables las sorpresas que nos podemos llevar si visitamos la conocida como Cuna de Castilla. El torreón de Fernán González, la antigua colegiata, su arquitectura tradicional,... También sorprende, sin duda, la habitual presencia de la bandera de Noruega en sus calles y de una capilla dedicada a san Olav, patrón de este lejano reino.

Pero, ¿qué relación hay entre Covarrubias y Noruega? La responsable es una mujer, la princesa Cristina de Noruega. A continuación, te descubrimos su sorprendente historia. 

Archivo Adelantamiento Castilla. Covarrubias

LA PRINCESA CRISTINA DE NORUEGA

Nuestra protagonista, Kristina Håkonsdatteren en noruego, nació en la localidad de Bergen en el año 1234. Cristina era hija del rey de Noruega Haakon IVHákon Hákonarson o Håkon Håkonsson en lengua nórdica, y de Margarita Skulesdatter. Además de ser princesa de Noruega, llegó a convertirse en infanta de Castilla. Aunque por breve espacio de tiempo ya que falleció en Sevilla en 1262.

¿Y cómo llegó hasta tierras castellanas? La respuesta la encontramos en la necesidad entre las coronas de Castilla y Noruega para sellar una alianza beneficiosa para ambas.

ALFONSO X CANDIDATO A EMPERADOR

En este momento, Castilla estaba gobernada por el rey Alfonso X el Sabio (1221-1284). El monarca, hijo de Fernando III el Santo y de su primera esposa, la reina Beatriz de Suabia, siempre aspiró a a ostentar el título de Emperador del Sacro Imperio Romano. Su madre, Beatriz, era hija del Duque de Suabia, Rey de Romanos. De ahí las aspiraciones de Alfonso X a la corona imperial.

Boda Fernando el Santo y Beatriz Suabia

Aunque era un título de carácter electivo, no necesariamente sucesorio o hereditario, los lazos de sangre jugaban un papel importante. Alfonso X el Sabio para reforzar sus aspiraciones al trono recurrió a todo tipo de estratagemas diplomáticas y militares, y así asegurarse el voto de los príncipes electores. 

Asimismo, el rey noruego Haakon IV también tenía motivos para aliarse con el monarca hispano. Sobre todo, vincularse con un futuro candidato a emperador de Occidente. Eso les podría favorecer en el control de la ciudad imperial de Lübeck y, en definitiva, del cereal del Báltico. Además, Alfonso X, en el caso de que llegase a ser emperador, podría introducir a Noruega en primera línea política.

En ese contexto, hay que situar la alianza matrimonial entre ambos reinos.

ALIANZA MATRIMONIAL ENTRE CASTILLA Y NORUEGA

Para conocer con todo detalle esta alianza y el viaje de la princesa hasta Castilla, contamos la Saga de Haakon Haakonarson. Es una obra de un noble islandés, Sturla Thordarson, escrita hacia el año 1265 por encargo del hijo del rey Haakon IV, Magnus Håkonsson.

En el verano de 1255 una embajada noruega, colmada de regalos, fue enviada hasta el reino de Castilla. Los enviados noruegos fueron muy bien recibidos en la Corte y permanecieron en ella alrededor de un año. Cuando emprendieron el viaje de regresó a su país, les acompañó una embajada castellana a con el objetivo de cimentar fuertemente esa amistad. Para ello, el rey Alfonso X, pedía la mano de la princesa Cristina para uno de sus hermanos.

La Crónica de Alfonso X, mandada a escribir por Alfonso XI, nos ofrece una versión alternativa. Sería el propio Alfonso X el que tenía intención de casarse con la princesa. El rey pensaba repudiar a su esposa, Violante de Aragón, por la tardanza de esta en darle un heredero. Sin embargo, cuando la princesa escandinava llegó a Castilla, la reina estaba embarazada de doña Berenguela. Por lo que el rey, para enmendar la situación, casaría finalmente a la princesa Cristina con uno de sus hermanos.

Esta segunda fuente contiene varios anacronismos y errores. Por lo tanto, no parece una fuente muy fiable. Así que nos quedaremos con la que nos ofrece la saga nórdica, más cercana en el tiempo a los hechos que narra. Alfonso X pediría la mano de la princesa Cristina no para él mismo, sino para uno de sus hermanos.

Corte de Alfonso X el Sabio

EL VIAJE DE LA PRINCESA CRISTINA DE NORUEGA

Una vez pactado el casamiento, llegó el momento de preparar el viaje de la princesa desde Noruega hasta la lejana Castilla. La joven princesa, de 23 años por aquel entonces, se embarcó en el puerto de Tonsberg en el verano de 1257. Pero no lo hizo sola. Contaba con un séquito de más de 100 hombres y también la acompañaban muchas mujeres distinguidas. Además, el rey Haakon le dio como dote oro y plata quemada, peletería blanca y gris, y tantos otros tesoros que sobrepasaban todas las dotes conocidas de otras hijas de reyes noruegos.

Así se despedía de su pueblo para siempre. Iniciaba un viaje por mar y tierra hasta tierras castellanas que se demoró casi un año.

Comenzaron el viaje por mar hasta Inglaterra, cruzando el Mar del Norte y el Canal de la Mancha hasta Normandía. Allí compraron más de 70 caballos y viajaron hacia el sur. Optaron por esta ruta para evitar la posible presencia de piratas en el Golfo de Vizcaya. En Francia, fue recibida por el rey Luis IX, pariente de Alfonso X, quien les aconsejo seguir por tierra hasta Narbona y de ahí a Gerona.

La princesa Cristina y el rey de Aragón

Una vez en territorio de la Corona de Aragón, el recibimiento del conde de Gerona fue espectacular: "En cuanto el conde de la ciudad oyó que llegaba la princesa Cristina salió a caballo hasta dos millas fuera de la ciudad, llevando a su lado a un obispo y 300 hombres. Cuando ella llegó a la ciudad, el conde tomó la brida del caballo y la condujo hasta el centro. El obispo se puso al otro lado, hasta que llegaron al lugar en donde se le había preparado hospedaje".

El rey de Aragón, Jaime I, y su segunda esposa, Violante de Hungría, recibieron personalmente y con todos los honores a tan llamativo cortejo en Barcelona. El propio rey cogió la brida del caballo de Cristina y la llevó hasta la ciudad donde le atendió por dos días. Jaime I era el padre de Violante de Aragón, esposa de Alfonso X el Sabio. Por lo tanto, el rey castellano era el yerno de Jaime I. Pues bien, de este encuentro se dice que Jaime I quedó tan prendado de la belleza nórdica de Cristina que le llegó a pedir matrimonio.

El mismo acto se repitió durante todo el viaje de la princesa a Castilla por tierras de aragonesas.

La princesa Cristina llega a Castilla

El 22 de diciembre llegó a Castilla la princesa. En Soria fue recibida por el infante don Luis y el obispo de Astorga quienes le acompañaron a Burgos. En Burgos, pasó la Nochebuena de 1257 en el Monasterio de Las Huelgas. Allí celebró la Navidad con su futura cuñada, doña Berenguela, monja profesa del cenobio cisterciense. Ambas se intercambiaron regalos. La princesa ofreció a Berenguela un vaso precioso. Ella, a su vez, regaló a Cristina siete mantillas y un baldaquín.

Sepulcro de la infanta Berenguela. Monasterio Huelgas

En la Caput Castellae, Cristina quedó impresionada al ver las obras, muy avanzadas, de la nueva Catedral de Burgos. Una catedral que se consagraría apenas tres años después.

El cuarto día después de Navidad, salieron de Burgos. Por fin, el Alfonso X, al frente de un impresionante ejército, se encontró con la princesa nórdica en Palencia. El propio rey la condujo a la ciudad sujetando la brida de su caballo.

El 4 de enero de 1258 el séquito noruego se encontraba ya en Valladolid. Una vez más, fueron recibidos con todos los honores. Les salió al encuentro el hijo del rey con un gran número de caballeros y barones, arzobispos, obispos y embajadores. Alfonso X ordenó que se les diera un excelente hospedaje y colmara de honores.

En Valladolid, el rey Alfonso X ofreció a sus cuatro hermanos casaderos para que la princesa Cristina y sus consejeros escogieran al afortunado. Un auténtico privilegio que la princesa pudiera poder escoger con quién de los cuatro hermanos del rey Alfonso quería desposarse tras conocerlos en persona.

Elección del esposo de la princesa Cristina de Noruega

Todos los candidatos eran fruto del matrimonio entre Fernando III y Beatriz de Suabia. El propio rey Alfonso X describiría a la princesa a cada uno de ellos:

- Fadrique (1223-1277), el mayor, era hombre de muchos conocimientos, buen caballero, gobernante equitativo y gran cazador. Era el más viajado de los hermanos. De hecho, al parecer, en uno de sus viajes a Italia se casó con la hija de los marqueses de Malaspina. Pero ese matrimonio no fue impedimento para que se presentara su candidatura. Eso sí, tenía el labio superior partido por un accidente de caza que afeaba su rostro. Descartado.

- Enrique (1230-1303), era el mejor caballero de todos los hermanos pero se había sublevado contra su propio hermano Alfonso. No parecía muy de fiar y, además, estaba de viaje en Inglaterra en ese momento. Descartado.

- Sancho (1233-1261). Era el más joven de los cuatro. Destinado para arzobispo de Toledo, era hombre experimentado y con grandes dotes para la carrera eclesiástica. Descartado.

- Felipe (1231-1274), a diferencia de sus hermanos mayores, no había sido educado en el arte de la guerra o la política sino en literatura, historia y teología. Había estudiado en París, donde llegó a recibir clases del mismísimo san Alberto Magno. A su vuelta fue nombrado abad de la Colegiata de Covarrubias. Poco después, con solo 21 años, era ya arzobispo de Sevilla. Parece ser que no tenía las cualidades para ser eclesiástico de su hermano pequeño Sancho. Era muy aficionado a diversiones y cacerías con halcones y perros. De carácter vivaracho y, como compañero el mejor, dicho por el propio rey. Pues bien, aconsejada por Alfonso X, la princesa Cristina de Noruega escogió al infante Felipe de Castilla.

Colegiata Covarrubias

Boda de la princesa Cristina de Noruega

El mismo rey autorizó la dispensa de Felipe para abandonar su gran cargo eclesiástico y que pudiera así desposarse con la princesa nórdica. El 6 de febrero de 1258, miércoles de ceniza, celebraron esponsales. Finalmente contrajeron matrimonio el 31 de marzo en la Colegiata de Santa María de Valladolid.

El joven matrimonio se instaló en la ciudad de Sevilla. Parece ser que la princesa nunca se llegó a adaptar a su vida allí. Apenas cuatro años después de casarse, en 1262, falleció sin descendencia la princesa Cristina de Noruega. 

Fue enterrada, por orden de su esposo, en la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias, en Burgos. De ese monasterio había sido abad el propio infante Felipe.

Su esposo rehízo su vida, llegando a casarse otras dos veces más. Felipe está enterrado en la iglesia de Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga (Palencia) junto a su segunda esposa, Inés Rodríguez Girón

Tras su muerte, Cristina de Noruega quedó completamente borrada de la historia hasta el año 1958.

Sepulcro princesa Cristina de Noruega. Covarrubias

Sepulcro de la princesa Cristina

En el mes de marzo de 1958, a petición del párroco de Covarrubias, Rufino Vargas, una comisión de la Institución Fernán González. Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes, procedió al estudio de un sepulcro del claustro de la Colegiata de Covarrubias.

Levantada la tapa del sepulcro, hallaron un ataúd, caja de madera sencilla, sin forro ni pintura. El sepulcro es de piedra caliza y, por las características de su decoración, se sitúa en el siglo XIII. En su interior, el esqueleto de una mujer parcialmente momificado. La mujer es de estatura elevada, entorno a metro setenta y dos, cabello rubio y de una edad de 26 a 28 años. El cuerpo ataviado con ricos ropajes, con bordados en oro y piedras preciosas. Junto al cuerpo, un pergamino con versos de amor y una receta para tratar el mal de oído. No podía ser otra que Cristina de Noruega, nuestra protagonista.

Ese mismo año, se restauró el sepulcro y se colocó una placa conmemorativa. Comenzaban entonces unas estrechas relaciones entre el reino de Noruega y la localidad de Covarrubias.

En 1978, coincidiendo con los actos conmemorativos del Milenario del Infantado de Covarrubias, la Casa Real de Noruega visitó la localidad de Covarrubias. Desde entonces frente a la Colegiata de Covarrubias, se erige una estatua en bronce de la princesa Cristina. La estatua fue donada por la ciudad de Tonsberg, en cuyo puerto se embarcó con destino a Castilla.

Estatua Cristina de Noruega en Covarrubias

Actualmente, junto al sepulcro de la princesa hay una campana. Cuenta la tradición que aquellas doncellas solteras que quieran encontrar el amor solo tienen que tocar la campana.

¿De qué murió la princesa Cristina de Noruega?

Las hipótesis sobre su muerte son variadas y, algunas, hasta disparatadas. En el interior del sepulcro de la princesa se encontró escrito un remedio para el mal de oído a base de “xugo de ajo”. Por lo tanto, ¿moriría de una infección de oídos? Tal vez de meningitis, cuyos síntomas se podrían confundir con el mal de oído.

Los más románticos apuntan a la pena y la melancolía. La princesa añoraría su tierra, sus paisajes nevados y su gente. Es cierto, que el calor de Sevilla no ayudaría a su adaptación al nuevo hogar.

Como última teoría se plantea, incluso, que pudo ser envenenada. Aunque no hay una sola evidencia de ello. Hay hasta quienes llegan a señalar a doña Violante de Aragón, su cuñada, como culpable. Darían por buena la versión de la Crónica de Alfonso X, en la que era el propio rey sabio el que tenía intención de casarse con Cristina tras repudiar a su esposa Violante. Algo que, como decíamos, parece mera inventiva.

¿Por qué fue enterrada en Covarrubias?

En cuanto a por qué está enterrada en Covarrubias, también hay teorías discrepantes. Algunas apuntan a que Alfonso X mandó enterrarla lejos y escondida para olvidar su fracaso en la carrera hacia la corona del Sacro Imperio Romano Germánico.

Por otro lado, en la dirección contraria, podría ser Covarrubias un lugar de especial importancia para el infante Felipe. Es cierto que había sido abad de Covarrubias pero también del Burgo de Osma y de Valladolid. Además de, ni más ni menos, arzobispo de Sevilla, ciudad en la que residía la pareja. ¿Por qué entonces en Covarrubias? Nunca lo sabremos.

LA CAPILLA DE SAN OLAV EN COVARRUBIAS

La Saga de Haakon Haakonarson cuenta que la princesa Cristina de Noruega expresó, tras el compromiso de boda, el deseo de que se construyese una iglesia en honor al patrón de Noruega, san Olav. El infante Felipe de Castilla prometió cumplir su deseo. No obstante, esto nunca se materializó tras prematura muerte de Cristina.

Capilla de San Olav en Covarrubias

Con la idea de cumplir con esta promesa, en 1992, se creó la Fundación Princesa Kristina de Noruega. Por fin, el 18 de septiembre de 2011, se inauguró a las afueras de Covarrubias la Capilla de San Olav. Es una obra de arquitectura moderna, hecha en madera y acero laminado. El diseño fue elegido en un concurso entre arquitectos españoles y noruegos. Sus autores, Pablo López Aguado Jorge González Gallego, buscan mostrar las diferentes facetas de la vida de san Olav: el vikingo, el rey y el santo.

Se culminó así un proyecto fruto de las estrechas relaciones entre la embajada de Noruega y la localidad de Covarrubias. Unas relaciones de las que nació también el festival Notas de NoruegaEs un festival de música noruega. Se celebra cada año en Covarrubias el fin de semana más próximo a la fecha de la inauguración de la capilla. Está acompañado de un mercadillo de productos típicos noruegos, entre los que no falta el salmón.

Visitas guiadas en Covarrubias

Para terminar, si quieres conocer más de la historia de la princesa Cristina de Noruega y de la preciosa localidad de Covarrubias contacta aquí con Guías Burgos, Guías Oficiales de Turismo. 

Fachada catedral de Burgos

Visita la catedral de Burgos

La Princesa Cristina de Noruega en Covarrubias - Guías Burgos