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Estatua del Cid en Burgos

23/07/2025

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La estatua del Cid en Burgos es uno de los monumentos más emblemáticas de la ciudad. Junto con la Catedral de Burgos, se ha convertido en uno los iconos y de los lugares más fotografiados de la Caput Castellae. Representa al caballero de Vivar a lomos de su caballo, Babieca, empuñando su espada en alto, la legendaria Tizona.

Sin duda, Rodrigo Díaz de Vivar es el burgalés de fama más universal. Pues bien, a pesar de ello, tuvo que esperar hasta 1925 para que se concretara la idea de dedicarle un monumento que marcara su vínculo con su tierra de origen.

Aprovechando que hoy, 23 de julio de 2025, se cumplen 70 años de su inauguración, a continuación, te descubrimos la estatua del Cid en Burgos.

ESTATUA DEL CID EN BURGOS

La estatua del Cid se ubica en la Plaza del Mío Cid, en pleno corazón de Burgos. En esa plaza arranca el paseo más popular de la ciudad, Paseo del Espolón, flanqueado en su comienzo por el Teatro Principal y la Diputación Provincial de Burgos.

Este emplazamiento es particularmente significativo. Lo es no solo por su centralidad urbana, sino porque a su alrededor converge historia, turismo y vida ciudadana. De hecho, la plaza y la propia estatua del Cid, se ha convertido en un punto de referencia para vecinos y visitantes.

Justo enfrente del monumento se encuentra el Puente de San Pablo. Este puente está decorado con esculturas que representan a personajes cidianos y conecta la Plaza de Mio Cid con la otra orilla del río Arlanzón. Y precisamente allí, al otro lado del río y frente a El Cid, se encuentra otro de los espectaculares reclamos turísticos de Burgos: el Museo de la Evolución Humana.

ORÍGENES E HISTORIA DE LA ESTATUA DEL CID

A lo largo de la historia de Burgos ha habido numerosos intentos de levantar un monumento en honor al Cid. Eduardo Augusto de Besón, alcalde de Burgos entre 1878 y 1879, promovió una suscripción popular para erigir un monumento al héroe de Vivar. En 1882, hubo otro proyecto del arquitecto burgalés Francisco Luis y Tomás. Ya en 1905, en la que parecía la definitiva, hasta el mismísimo rey Alfonso XIII vino hasta Burgos a colocar la primera piedra del Monumento al Cid en la Plaza de Castilla. Las Cortes llegaron a conceder el bronce para el monumento.

Pero para encontrar el germen del proyecto actual hay que remontarse al año 1947. El alcalde de Burgos, Carlos Quintana, coincidiendo con la edición del Cantar de Mio Cid por la Junta del Milenario de Castilla, decidió dar el empujón definitivo a la idea. Finalmente, el 8 de septiembre de ese mismo año, se firmó el contrato con el escultor almeriense Juan Cristóbal González Quesada. Consigue además del Ministerio del Ejercito que devolviera a Burgos el bronce para la estatua que las Cortes habían concedido años antes.

Juan Cristóbal González Quesada (Ohanes, Almería, 1897-Cadalso de los Vidrios, Madrid, 1961)

El escultor Juan Cristóbal González Quesada, conocido como Juan Cristóbal, nació en la localidad almeriense de Ohanes. Inició sus estudios en el taller Nicolás Prado Benítez y en la Escuela de Artes y Oficios de Granada. En 1914, el Ayuntamiento, la Diputación y el Centro Artístico y Literario de Granada le conceden una beca para estudiar en la Escuela de Bellas Artes en Madrid. Allí  ingresó en el estudio de Mariano Benlliure durante un breve tiempo.

En Madrid, aparte de asistir a las clases de la Escuela de San Fernando, asistió a las clases de dibujo del Casón del Buen Retiro. No obstante, su verdadera formación tuvo lugar en el Museo del Prado y en Museo de Reproducciones Artísticas.

Su labor comenzó a ser conocida en 1917, cuando expuso en el Ateneo de Madrid y obtuvo el segundo premio de la Exposición Nacional de Bellas Artes. En 1922, obtuvo el máximo galardón en esa misma exposición. Un reconocimiento que repetiría en 1927.

En los últimos años de su vida, instaló su estudio en Ávila. Allí vivió y trabajó hasta su muerte.

Juan Cristóbal es uno de los cofundadores de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética. Fue creada por un grupo de intelectuales españoles, el 11 de febrero de 1933, como plataforma para el conocimiento de la Unión Soviética. Tras la victoria del bando nacional en la Guerra Civil, esta asociación fue ilegalizada por considerarse procomunista. Esto no supuso ningún obstáculo para que, en pleno franquismo, se encargara a Juan Cristóbal la elaboración de la estatua del Cid en Burgos.

DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN DE LA ESTATUA DEL CID

El contrato de ejecución de la escultura fijaba un plazo máximo de 14 meses para concluir la obra. Pero hubo que esperar casi ocho años para su inauguración. Poco después del encargo, Juan Cristóbal comunica al alcalde la imposiblidad de entregar la estatua en la fecha prevista. El 15 de abril de 1949 se revisaron las condiciones del contrato. Se establece como nuevo límite el 1 de mayo de 1950.

Tras comunicar el autor nuevos incidentes que retrasaban la obra, varios representantes de la Junta Cidiana visitaron su taller. Allí comprobaron que apenas estaba comenzada. En marzo de 1950, la propia Junta envió algunas observaciones sobre los requisitos de la anatomía de Babieca. Otra vez, el plazo terminaba sin resultados. Por fin, el 5 de julio de ese mismo año Juan Cristóbal comunicó que el modelado en barro estaba casi terminado.

Sin embargo, la entrega al taller de fundición no tuvo lugar hasta el 29 de mayo de 1951. Dos días después se firmó el contrato para su fundido con la empresa Codina Hermanos. Debía estar concluida el 1 de junio de 1952. Una vez más, el plazo no se cumplió. Hasta el 21 de agosto de 1954 no se completó. La fundición se realizó con bronce procedente de viejos cañones cedidos por el Ministerio del Ejército.

La entrega simbólica a la ciudad tuvo lugar el 5 de octubre de 1954. El coste de la obra ascendió a 750.000 pesetas, unos 4.500 euros.

Una vez finalizada la estatua, de la parte arquitectónica, del pedestal, se encargó Fernando Chueca Goitia.

Hasta dar con la definitiva, llegó a haber hasta tres versiones distintas de la estatua.

Primera estatua del Cid. Septiembre 1947-junio 1949

En la primera versión, Rodrigo Díaz de Vivar sujetaba un escudo con su mano izquierda. Con la derecha, la Tizona. A esa primera versión se le cae la cabeza de Babieca. Pudo ser una caída fortuita o provocada por Juan Cristóbal para la realización de un nuevo Cid.

Segunda estatua del Cid. Junio 1949-junio 1950

En esta segunda versión del Cid, Juan Cristóbal remodela la cabeza de Babieca, modifica la barba del caballero y le añade una discreta capa. Suprime el escudo. Ahora, con la mano izquierda sujeta las riendas del caballo.

Tercera estatua del Cid. Junio 1950-diciembre 1951

La versión definitiva es similar a la anterior. Sin duda, la diferencia más apreciable es el considerable aumento de tamaño de la capa del Cid.

Para su ubicación se valoraron distintas opciones, hasta escoger la Plaza del Mío Cid, anteriormente plaza Miguel Primo de Rivera. Se pensó en las plazas de Fernando III El Santo, junto a la catedral, y Vega, frente al Arco de Santa María. Los bocetos de los distintos emplazamientos de la estatua fueron realizados por el arquitecto Secundino Zuazo.

INAUGURACIÓN DE LA ESTATUA DEL CID

Elegida ya su ubicación, por fin llegó el ansiado día de la inauguración oficial. Tuvo lugar el 23 de julio de 1955. A la inauguración asistió el entonces Jefe de Estado, el general Francisco Franco. Franco siempre mantuvo estrechos vínculos con la ciudad por el papel clave de Burgos durante la Guerra Civil.

Tras las palabras del alcalde, Florentino Díaz Reig, Franco dijo de la estatua en su discurso: “Que esta egregia figura, asentada en esta capital histórica, Cabeza de Castilla, sea con el recuerdo de la España eterna el símbolo de la España nueva".

Curiosamente no se permitió la asistencia a los actos oficiales de la inauguración al escultor Juan Cristóbal. Tampoco al arquitecto Fernando Chueca Goitia. Quizás lo de figurar como uno de los fundadores de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética tuviera algo que ver.

Junto con la estatua del Cid también se inauguraron las ocho estatuas de piedra del puente San Pablo. Son obra del artista vasco Joaquín Lucarini. Representan a personajes vinculados a la historia y leyenda de Rodrigo Díaz de Vivar. Esta Vía Cidiana la completan doña Jimena, Martín Antolínez, Álvar Fáñez, Jerónimo de Perigord, Ben Galbón, San Sisebuto, Martín Muñoz y Diego Rodríguez.

DESCRIPCIÓN DE LA ESTATUA DEL CID

La estatua del Cid tiene casi cuatro metros de altura. Está hecha en bronce. Representa al caballero de Vivar a lomos de su caballo, Babieca. Con la mano derecha sujeta la espada Tizona. La estatua y la propia Tizona apuntan hacia el sureste, dirección Valencia. Señalan el camino que tomó el Cid en su destierro. Con la otra mano, la izquierda, sujeta firme las riendas del caballo. Rodrigo luce larga barba y está vestido con cota de malla, casco y una flamante capa ondeando al viento.

Como en toda estatua ecuestre, la posición de las patas del caballo nos debería indicar de qué murió el caballero. Babieca tiene su pata izquierda en alto. Eso indicaría que El Cid murió por heridas de guerra, no directamente en batalla. Realmente se desconocen las causas de la muerte de Rodrigo Díaz. Sí sabemos que murió con unos 55 años, edad avanzada para el siglo XI y más considerando la vida tan azarosa que llevó.

Para la cara de El Cid, Juan Cristóbal usó como modelo a su amigo Alfonso Buñuel, arquitecto y hermano del célebre cineasta Luis Buñuel. Como modelo para la mano derecha optó por el ganadero salmantino Antonio Pérez-Tabernero. La firma del autor, Juan Cristóbal, la encontramos en el arnés de Babieca.

El pedestal es cuadragular. Tiene unos seis metros de altura. El zócalo es de granito gris, el cuerpo central de granito rosa y la parte superior de piedra caliza. En las caras norte y sur hay dos escudos. Mirando al sur, el escudo de Burgos. En el lado norte, las armas de Rodrigo Díaz de Vivar. "Banda de sinople fileteada de oro" a decir de los heraldistas. Aunque, siendo la aparición de la heráldica posterior, él nunca usaría ese emblema.

Completan la decoración del pedestal dos inscripciones.

Inscripciones del pedestal

En la base del pedestal hay inscripciones que recuerdan la vida, hazañas y muerte del Cid, un acto de exaltación de su figura como héroe cristiano y castellano.

A la derecha del pedestal:

El Campeador llevando
consigo siempre la Victoria
fue por su nunca fallida
clarividencia
por la prudente firmeza
de su carácter y por su
heroica bravura
un milagro de los grandes
milagros del Creador.

A la izquierda:

Año 1099 : en España
dentro en Valencia murió
el Conde Rodrigo Díaz.
Su muerte causó el más
grave duelo
en la Cristiandad
y gozo grande entre
sus enemigos.

OTRAS ESTATUAS DEL CID

No es la de Burgos la única estatua ecuestre del Cid. Hay varias esculturas a caballo de nuestro legendario héroe repartidas por medio mundo. Las más conocidas son las seis versiones que se hicieron de la estatua de Anna Huntington. Tres de ellas están en Estados Unidos (Nueva York, San Francisco y San Diego), dos en España (Sevilla y Valencia) y otra en Buenos Aires.

Todas parten de un mismo modelo, el que hay en Nueva York en uno de los accesos a la Hispanic Society of AmericaEs obra de Anna Vaughn Hyatt Huntington, esposa del fundador de esa institución, Archer Milton Huntington. La autoría de cinco de las seis corresponde a la escultora norteamericana. La de Valencia es obra de Juan de Ávalos, copiando la que la propia Huntington hizo para Sevilla con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Visitas guiadas centro histórico de Burgos

Por último, si quieres conocer la estatua del Cid te recomendamos nuestras visitas guiadas al centro histórico de Burgos. Contacta aquí con Guías Turísticos BurgosGuías Oficiales de TurismoVisitas guiadas al centro histórico de Burgos.

Fachada catedral de Burgos

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