Burgos durante la Guerra Civil española
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Situada estratégicamente, la ciudad de Burgos desempeñó un papel fundamental durante la Guerra Civil española (1936–1939). No fue simplemente un escenario más del conflicto. Burgos se convirtió en el epicentro administrativo, militar y político del bando nacional. De hecho, Burgos se convirtió en la capital de la España franquista durante la contienda. Incluso mantuvo esta condición unos meses después de finalizar la guerra.
La configuración de esta ciudad como capital de facto del nuevo régimen marcó profundamente su evolución durante la guerra y en las décadas posteriores.
A continuación, te descubrimos el papel de la ciudad de Burgos durante la Guerra Civil española.
BURGOS DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
La situación de Burgos antes del estallido de la Guerra Civil
En los años previos a 1936, Burgos era una ciudad de tamaño medio, de carácter conservador y militarizado. Desde finales del siglo XIX había albergado importantes instalaciones castrenses. Entre ellas, el Regimiento de Infantería y diversas academias militares. Su localización céntrica en la meseta norte y alejada de los principales focos de efervescencia social como Madrid, Barcelona o Asturias, favorecía un clima político relativamente estable y dominado por las élites tradicionales: terratenientes, clero y Ejército.

La presencia de una fuerte guarnición militar fue decisiva para que el alzamiento de julio de 1936 triunfara sin apenas resistencia en la ciudad. La sublevación fue rápida y efectiva. La mayor parte de los partidos republicanos y sindicatos obreros carecía de fuerza suficiente para organizar una defensa. Ya en la primera semana del conflicto, Burgos se había consolidado como un territorio completamente controlado por los sublevados.
Burgos como centro político del bando nacional
La rápida consolidación del poder militar permitió que Burgos se transformara en el principal centro administrativo del bando rebelde. Varias razones explican esta elección:
- Su seguridad geográfica, alejada de los frentes más volátiles
- Sus infraestructuras militares ya existentes. El cuartel general de la VI Región Militar se encontraba en la ciudad de Burgos.
- La afinidad ideológica de sus élites, afines a la "causa", que facilitaron la puesta en marcha de una maquinaria política.
El 24 de julio de 1936, se constituye oficialmente en Burgos la Junta de Defensa Nacional (máxima autoridad del bando sublevado) . Su objetivo era coordinar la actuación de las tropas nacionales y "asumir todos los poderes del Estado". En sus inicios, el mandatario en funciones de esta junta fue Miguel Cabanellas.
La Junta de Defensa Nacional (julio-septiembre de 1936)
La Junta de Defensa Nacional estaba compuesta por siete miembros. Aunque poco después el número de miembros ascendió a diez con la incorporación de, entre otros, el propio general Francisco Franco.
El 28 de julio la Junta había tomado ya la decisión de extender el Estado de Guerra a todo el territorio nacional. El 30 de agosto, también en la capital burgalesa, decidió retomar la bandera bicolor roja y gualda para aquellos territorios bajo el dominio de las tropas nacionales.
La ciudad acogería organismos clave. Por ejemplo, el Cuartel General del Generalísimo y diversas delegaciones de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Burgos se convirtió, así, en la capital efectiva del régimen en formación, aunque nunca fuera designada oficialmente como tal.
El 16 de agosto de 1936, apenas un mes después del inicio de la guerra, Francisco Franco voló hasta la ciudad de Burgos para reunirse con el general Mola. Entonces, Franco era general del Ejército del Sur del bando nacional. Tras reunirse con Mola en el edificio sede de la división norte, actual Palacio de Capitanía, salió al balcón a saludar a la multitud y a dar un breve discurso. Desde allí, se trasladó a escuchar misa a la Catedral de Burgos.
Una vez que Franco concentró en su persona la totalidad de las atribuciones políticas y militares, la Junta de Defensa Nacional dejó de existir. En su lugar, el nuevo líder procedió a crear la Junta Técnica del Estado. Igualmente estableció su sede en la ciudad de Burgos. En esta ocasión, en la histórica Casa del Cordón de Burgos.
La Junta Técnica del Estado (octubre de 1936-enero de 1938)
El 1 de octubre de 1936, en la ciudad de Burgos, fue investido Francisco Franco Bahamonde como Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos. Aunque el nombramiento había tenido lugar en Salamanca unos días antes. Este hecho situó definitivamente a Burgos en el centro de la historia contemporánea española.
La ceremonia de investidura tuvo lugar en el salón del trono de la Capitanía General de Burgos. Desde el balcón del mismo Palacio de Capitanía de Burgos dirigió unas palabras al gentío que le aclamaba. Finalizado el acto, Franco presidió el desfile de las fuerzas militares. Posteriormente se dirigió al Palacio Muguiro, Palacio de la Isla, donde se encontraba su cuartel general y residencia. Allí se tomarían la mayor parte de las decisiones de la guerra.

El 26 de abril de 1937 despegaban del aeródromo de Gamonal, en Burgos, los aviones alemanes de la Legión Cóndor para bombardear la localidad vasca de Guernica. La decisión había sido ratificada un día antes desde el Cuartel del Generalísimo en el Palacio de la Isla.
La Junta Técnica del Estado desapareció el 30 de enero de 1938, cuando Franco nombraba, en Burgos, a su primer gobierno. Para la población burgalesa, el estatus de sede gubernamental supuso cambios profundos en la vida diaria. El aumento del personal militar, funcionarios, periodistas extranjeros y diplomáticos alteró la dinámica urbana. Hoteles, cafés y edificios públicos se llenaron de oficiales, ministros y emisarios de diversos países.
En 1936 Burgos era una ciudad de 40.000 habitantes y en 1939 pasaban de 100.000. Pero sus infraestructuras seguían siendo las mismas.
Primer gobierno de Franco (enero de 1938-octubre de 1939)
En ese primer gobierno, la mayor parte de los ministerios tuvieron su sede en Burgos. Entre ellos, Defensa Nacional, Asuntos Exteriores, Interior, Hacienda y Agricultura. Dos días más tarde de formarse el gobierno y una vez prestado juramento, los once ministros celebraron su sesión constitutiva en el Palacio de la Isla. El acto fue presidido simbólicamente por un crucifijo de marfil procedente del Monasterio de las Huelgas.

Burgos se consolidaba, en ese momento, como sede de las principales instituciones del denominado “Nuevo Estado”. Desde la ciudad se emitirían normas fundamentales. Entre ellas, el Fuero del Trabajo. Casi de inmediato, febrero de 1938, se traslada a Burgos desde Salamanca la redacción de Radio Nacional de España. Todo ello, mientras el régimen se preparaba para la fase final de la guerra.
La ciudad de Burgos quedó plenamente subordinada a las necesidades de la guerra. Sus habitantes, igualmente, se vieron absorbidos por esta dinámica. Los actos oficiales se multiplicaban: ceremonias solemnes, tedeums, misas multitudinarias, desfiles y concentraciones organizadas por Falange que ocupaban calles y plazas. Burgos se convirtió en un escenario constante de representación política.
Pero la ciudad carecía de espacio suficiente para albergar a todos los recién llegados. El problema del alojamiento se transformó en una de las preocupaciones más urgentes. Para ello, las autoridades no dudaban en sugerir a los burgaleses un “traslado voluntario” a otras localidades donde, supuestamente, encontrarían mejores condiciones.
Jura del I Consejo Nacional de FET y de las JONS
Otro de los actos que tuvo lugar en Burgos durante la Guerra Civil fue la jura de los consejeros del primer Consejo Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Este organismo fue creado por el Decreto de Unificación por el que se fundó el partido único.

El día 2 de diciembre de 1937, juraron sus cargos los cincuenta miembros del primer Consejo Nacional. La jura tuvo lugar en la sala capitular del Monasterio de las Huelgas, ante los Evangelios y la cruz de las Navas de Tolosa. La ceremonia estuvo presidido por Francisco Franco.
La cruz de las Navas acompañó al rey de Castilla Alfonso VIII en la Batalla de las Navas de Tolosa, año 1212. Una cruz expuesta en el Museo de Telas Medievales de Las Huelgas, junto al célebre Pendón de las Navas de Tolosa.

Un par de meses antes, el 12 de octubre de 1937, se había celebrado en Burgos el desfile del Día de la Hipanidad. Presidido por el propio Franco, tuvo lugar en el Paseo de la Isla.
Último parte de guerra
Será el 1 de abril de 1939, cuando oficialmente se dé por terminada la contienda. El parte de final de la Guerra Civil lo escribió y firmó a mano el propio Franco en su despacho del Palacio de la Isla.

Hizo dos versiones del mismo. La primera fue desechada. Fue la segunda la que se pasó a máquina y se leyó en Radio Nacional de España. Este sería el único parte de guerra que firmó Franco.
Se leyó en el antiguo Colegio de los Sordomudos, en la calle Madrid de la capital burgalesa, sede entonces de RNE. La lectura corrió a cargo de Fernando Fernández de Córdoba. Tardó 37 segundos en leer un anuncio histórico. Con él se daba por finalizada una contienda que había dejado un país mutilado, con centenares de miles de muertos:
En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.
El Generalísimo
Franco
Burgos, 1° Abril 1939.
Con la victoria del bando nacional, Burgos se mantuvo como sede gubernamental. El 9 de agosto de 1939, Franco configuró un segundo Gobierno que aún tuvo aquí su sede. Por poco tiempo. El 18 de octubre de 1939, el Gobierno de España se traslada a Madrid.
Aún así, Burgos conservó un simbolismo especial para el régimen. Cuna del nuevo Estado y referente para celebraciones, conmemoraciones y la memoria oficial de la dictadura.
En la mañana del 19 de octubre, el Ayuntamiento y la Diputación en pleno se presentan ante Franco para rendirle homenaje. Como regalo de despedida le ofrecen el Palacio de la Isla. Sobre las tres de la tarde, el Caudillo, acompañado de una larga comitiva, abandonó el Palacio de La Isla y se dirigió lentamente hacia la carretera de Madrid.
Burgos, Capital de la Cruzada
Con el traslado del poder a Madrid se esfumaban las ilusiones de parte de la oligarquía burgalesa de convertir a Burgos en la capital de España. Llegaba para la ciudad el momento de volver a la realidad. Algo de lo que avisó el propio general Franco en su discurso de despedida: “ahora, de momento, sufriréis las consecuencias de la resaca producida por la marcha de los órganos oficiales que aquí se instalaron durante la guerra”.
Burgos tuvo que esperar muchos años para recibir el agradecimiento de Franco, la ciudad que le había acogido y aclamado durante los tres primeros años triunfales. En el año 1964 fue incluida en el Primer Plan de Desarrollo de 1964 con la creación del Polo de Promoción Industrial de Burgos. Gracias a ello, Burgos es, actualmente, una de las capitales de provincia más industrializadas de España.
En el plano honorífico, en 1961 Franco concedió a Burgos el título oficial de “Capital de la Cruzada”. Un título al que renunció en pleno el Ayuntamiento de Burgos en 2008.

El Palacio de la Isla de Burgos
El Palacio de los Muguiro fue mandado construir en el año 1883 por el abogado y banquero Juan Muguiro y Casi, como residencia veraniega. Está ubicado en el centro de la ciudad de Burgos. Tomó el nombre de Palacio de la Isla por estar situado en el Paseo de la Isla, en la margen derecha del río Arlanzón y junto a una antigua isla en el curso del río. Se trata de un edificio de estilo ecléctico, de arquitectura romántica con cierta influencia neogótica.
Durante la Guerra Civil, la familia Franco estableció su residencia en el Palacio de la Isla. Desde allí, el Caudillo dirigió la contienda hasta que, finalizada la guerra, se trasladó a Madrid. El palacio fue, además de residencia, cuartel general. En su despacho en el Palacio de la Isla, Francisco Franco firmó el citado último parte de la Guerra Civil española.
En junio de 1939, el Ayuntamiento y la Diputación de Burgos compraron a doña María Francisca Muguiro y Cerragería el edificio para regalárselo a Franco. Siguió siendo lugar de residencia del Jefe del Estado durante sus estancias en Burgos. Franco volvería a Burgos prácticamente todos los años, coincidiendo con los meses de verano, hasta 1972.
Entre los usos barajados para el Palacio de la Isla estuvo el de albergar el Museo de la Victoria. Un proyecto que nunca llegó a materializarse. Hoy, el palacio es sede del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua.
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